Miércoles, 28 Junio, 2017 - 17:44

 El próximo viernes, 30 de junio, se podrá ver vía internet la representación en directo de la opera Madama Butterfly desde el Teatro Real de Madrid, en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Aínsa, a partir de las  21:30h.

 

Cuando se cumplen 110 años de su estreno en Madrid, la ópera de Puccini podrá verse de forma gratuita en plazas, auditorios y centros culturales de toda España

 

 

MADAMA BUTTERFLY, UN DRAMA DE PELÍCULA

 

 

  • Se ofrecerándieciséis funciones dela obra maestra de Puccini, entre el 27 de junio y el 21 de julio, que cerrarán la temporada de ópera 2016-2017 del Teatro Real

 

  • El maestro Marco Armiliato, una de las grandes batutas del repertorio italiano, y Mario Gas, responsable de esta producción, estarán al frente de este gran drama del compositor italiano

 

  • La soprano albanesa ErmonelaJaho y la china Hui He, se alternarán en la interpretación de la joven geisha

 

  • El 30 de junio Madama Butterfly se retransmitirá de forma gratuita en plazas, auditorios, centros culturales y ayuntamientos de toda España, y en los museos más importantes del país 

 

  • También se podrá acceder a la retransmisión a través del canal de Facebookdel Teatro Real y compartir en redes la experiencia con #MadamaEnDirecto

 

  • En torno a este estreno, el Museo Thyssen-Bornemisza ha preparado la exposición denominada Madama Butterfly y la atracción por Japón, con acceso libre a la sala

 

  • Las funciones de Madama Butterfly cuentan con el patrocinio de Endesa

 

 

 

Madrid, 23 de junio de 2017.- El próximo 27 de junio, martes, el escenario del Teatro Real volverá a vivir toda la pasión y el drama de Madama Butterfly, de Giacomo Puccini. Esta ópera, una de las más demandadas por el público, recupera la original puesta en escena de Mario Gas, tan alabada por la crítica, quien cuenta con la colaboración de Ezio Frigerio, en la escenografía, y Franca Squarciapino, en el vestuario. La acción está ambientada en un plató de cine de Hollywood de los años cuarenta y el público asiste al doble efecto de la acción, el de la historia de los personajes y el de la película, que puede verse en las pantallas de la sala.

 

Las magníficas sopranos ErmonelaJaho Hui He se alternarán en las funciones para ponerse en la piel de la joven Butterfly y compartir escenario con los tenores Jorge de León, Andrea Carè yVincenzoCostanzo, en el papel de Pinkerton, y Ángel Ódena, Vladimir Stoyanovy Luis Cansino, como Sharpless. Junto al resto del reparto y el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, la dirección musical estará a cargo de Marco Armiliato.

 

Madama Butterfly se estrenó en el Teatro Real en noviembre de 1907. Se cumplen ahora 110 años de aquella fecha y, desde entonces, ha sido una de las óperas más queridas y demandadas por el público. Esta ópera, una de las favoritas del autor, representa, como pocas, el choque entre dos culturas, la tradicional de un oriente que empieza a desaparecer, frente al creciente y moderno Occidente, contraponiendo la inocencia y la bondad al egoísmo avasallador, construyendo así un drama arrebatador. Pero se trata también de una extraordinaria reflexión musical de Puccini que aúna con delicadeza la música tradicional japonesa con su estilo inconfundible, para dar un paso adelantado a su tiempo.

 

El drama de Cio-Cio San, joven geisha adolescente que se enfrenta a su familia y su cultura por amor hacia el oficial B. F. Pinkerton, de la Marina estadounidense, quien entiende la relación como un mero entretenimiento durante su estancia en Japón, ha conmovido a generaciones de aficionados y tuvo un lugar preeminente en la vida de Puccini hasta el último de sus días. Su música inmortal encuentra el pilar perfecto en el libreto construido por Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra teatral homónima de David Belasco, quien a su vez busca inspiración en el relato de John Luther Long, probablemente cercano a más de un hecho real.

 

En torno a este estreno, y como parte de la celebración de la Semana de la Ópera, tendrán lugar dos importantes acontecimientos, la inauguración de la exposición Madama Butterfly y la atracción por Japón, en el Museo Thyssen-Bornemisza, y la retransmisión de la ópera, de forma gratuita, desde el Teatro Real, a toda España y numerosos puntos fuera de nuestras fronteras.

 

Entre el 22 de junio y el 27 de agosto se podrá visitar, en el Museo Thyssen-Bornemisza, una exposición que pondrá de relieve la fascinación por Japón que recorrió Occidente en el último tercio del siglo XIX. A través de pinturas, carteles, estampas, porcelanas, fotografías, complementos de moda y libretos teatrales procedentes del Museo Nacional de Artes Decorativas, el Museo ABC, el Museo de las Artes Escénicas del Institut del Teatre y el Centro de Documentación y Archivo de la SGAE, entre otros museos y colecciones. El acceso a la muestra es gratuito.

 

El viernes 30 de junio se llevará a cabo la retransmisión de Madama Butterfly, que se ofrecerá en plazas, auditorios y centros culturales de toda España, de forma gratuita. Esta iniciativa, en la que ya participan más de 200 municipios de todas las comunidades autónomas, contarácon tres grandes pantallas ubicadas en la Plaza de Oriente de Madrid y otrascuarenta similares distribuidas por plazas y jardines de toda la geografía española.

 

Aquellos que no puedan desplazarse a ninguno de los puntos de emisión tendrán la oportunidad de seguir la retransmisión a través del canal de Facebook del Teatro Real, conectándose de forma gratuita a Palco Digital, plataforma online del Teatro y por el canal TheOpera Platform. Televisión Española emitirá la representación esa misma noche, a partir de las 22.00 horas, a través de La 2.

 

Como en otras ediciones, también participarán de la iniciativa los museos y centros de arte más importantes del país, que abrirán sus auditorios y habilitarán salas para la proyección. Entre ellos se encuentran: el Museo del Prado,el Museo Thysen-Bornemisza, el Museo Arqueológico Nacional, el Círculo de Bellas Artes, la Filmoteca Nacional, laFundación Giner de los Ríos, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, la Residencia de Estudiantes, y la Fundación Canal de Isabel II en Madrid; el Centro Niemeyer de Avilés; el Museo Guggenheim Bilbao; Museo Carmen Thyssen Málaga y Colección del Museo Ruso San Petersburgo, de Málaga; Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, en Cuenca, y el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, en Huesca, entre otros.

 

En Madrid, además de las tres pantallas que el Teatro Real colocará en la Plaza de Oriente, se podrá seguir la retransmisión en 21 distritos de la ciudad, con la colaboración de Veranos de la Villa, en plazas, cines de verano, auditorios y centros municipales de cultura.

 

En el plano internacional, Madama Butterfly llegará al Instituto Cervantes de Pekín (China) y a distintos puntos de Colombia y México, entre otros países. En Europa la conexión se hará a través de la web TheOpera Platform.

 

 

 

 

MADAMA BUTTERFLY

 

 

 

Tragedia giapponese en tres actos

 

 

 

Música de Giacomo Puccini (1858-1924)

Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra de teatro Madama Butterfly, de David Belasco, inspirada en un relato de John Luther Long

 

Producción del Teatro Real

 

 

 

 

 

Ficha artística

 

Director musical

Marco Armiliato

Director de escena

Mario Gas

Escenógrafo

Figurinista

Ezio Frigerio

Franca Squarciapino

Iluminador

Vinicio Cheli

Director del coro

 

 

Andrés Máspero

 

Reparto

 

Madama Butterfly (Cio-Cio-San)

Ermonela Jaho, soprano

Suzuki

Enkelejda Shkosa, mezzosoprano

Mrs. Kate Pinkerton

Marifé Nogales,mezzosoprano

B. F. Pinkerton

Jorge de León, tenor

Sharpless

Ángel Ódena, barítono

Goro

Francisco Vas, tenor

El príncipe Yamadori

Tomeu Bibiloni, barítono

El tío Bonzo

 

 

Fernando Radó, bajo

 

 

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

 

 

 

 

 

 

 

 

ARGUMENTO

ACTO I

Una colina desde la que se divisa la ciudad y el puerto de Nagasaki. Pinkerton, teniente de la marina norteamericana, ha negociado con el casamentero japonés Goro su boda con Cio-Cio-San, también conocida como Butterfly. La boda está a punto de celebrarse. Goro enseña a Pinkerton la casa que está incluida en el contrato de matrimonio y le presenta a sus futuros sirvientes, entre los cuales se encuentra Suzuki, la doncella de Butterfly. Aparece entonces Sharpless, el Cónsul americano, con quien Pinkerton ha trabado amistad. Mientras brindan por América, Sharpless le pregunta si está realmente enamorado de Butterfly. Pinkerton responde que no está seguro de sus sentimientos, pero que arde en deseos de hacerla suya a cualquier precio. Sharpless, temeroso del daño emocional que Butterfly pueda sufrir, aconseja a Pinkerton que no se tome a broma su matrimonio, pero éste sólo piensa ya en la noche de bodas y apremia a Goro para que vaya en busca de la novia. La entrada de Butterfly, acompañada de sus amigas, obra un efecto mágico en los americanos. Sharpless, conmovido por la inocencia de la pequeña japonesa de quince años, se interesa por su pasado. Ella cuenta que la caída en desgracia de su padre ante el emperador arruinó a su próspera y respetada familia y que, para mantenerla, tuvo que convertirse en geisha. Con la llegada de los familiares y amigos de la novia se inician los sencillos ritos de la boda japonesa, que tiene como inesperado invitado al tío bonzo de Cio-Cio-San. Encolerizado al saber que su sobrina ha rechazado la religión de su familia y se ha convertido al cristianismo occidental, la maldice y obliga a todos los parientes a renegar de ella. Butterfly rompe a llorar desconsoladamente, lo que hace que Pinkerton pierda la paciencia y, muy enfadado, ordene a todos que abandonen la casa. A solas con su pequeña mujer, intenta consolarla con palabras y caricias mientras cae suavemente la noche. Butterfly, que ha tenido que renunciar a todo cuanto tenía para convertirse en su esposa, se siente entonces completamente dichosa. Extasiada, se entrega a su marido.

 

ACTO II

Hace tres años que Pinkerton dejó Nagasaki. Butterfly y Suzuki viven esperando su regreso. Suzuki, que ha perdido la esperanza y sabe que casi no les queda ya dinero, reza tristemente, pero Butterfly se niega a creer que Pinkerton la ha abandonado y, convencida de su regreso, hace ver a Suzuki cómo será el día en que él vuelva a casa.

Sharpless, que llega acompañado de Goro, comunica a Butterfly que ha recibido una carta de Pinkerton anunciando su regreso. La desbordante alegría de la japonesa impide a Sharpless contarle el verdadero motivo de su vuelta. Goro, que durante los últimos meses ha intentado volver a casarla, anuncia la llegada de uno de los pretendientes, el adinerado Yamadori, pero Butterfly, exultante por el regreso de Pinkerton, lo rechaza definitivamente. Sharpless intenta leerle el resto de la carta y hacerle ver que es posible que su marido no venga con intenciones de quedarse. Ella admite que entonces tendría que elegir entre volver a convertirse en geisha o quitarse la vida, pero está convencida de que cambiará de idea cuando vea al hijo que concibieron juntos. Sharpless, desmoralizado y entristecido, abandona la casa prometiendo comunicar a Pinkerton la existencia del niño. Suena el cañón del puerto que anuncia la llegada de un nuevo barco. Butterfly, muy nerviosa, comprueba desde lejos con Suzuki que es el de su marido y, anticipando su llegada, se apresura a engalanar con flores toda la casa y a vestirse con el traje de novia. Después viste al niño y lo sienta a su lado, junto a Suzuki, para que vea llegar a su padre. Cae la noche. Empieza una larga espera.

 

ACTO III

Amanece. Suzuki y el niño se han quedado dormidos. Butterfly ha pasado la noche esperando. Suzuki se despierta y, asegurándole que la despertará en cuanto Pinkerton llegue, convence a Butterfly para que se acueste y descanse. Cuando Pinkerton aparece acompañado de Sharpless, el júbilo de Suzuki se convierte en tristeza: Pinkerton se ha casado con una americana y viene para llevarse al niño a su país. Avergonzado por su falta de valor y por la fidelidad que su mujer japonesa le ha demostrado, abandona la casa encomendando a Suzuki la dolorosa tarea de hacer saber la verdad a Butterfly cuando despierte. Sobrecogida, pero manteniendo la dignidad, Butterfly consiente en entregar el niño a Pinkerton con una sola condición: que sea él quien venga en persona a recogerlo. Sharpless parte en busca de Pinkerton mientras Butterfly decide quitarse la vida con el mismo cuchillo con el que se suicidó su padre. Despidiéndose tiernamente de su hijo, se retira detrás de un biombo y se atraviesa la garganta. Mientras se arrastra agonizando hacia el niño para besarlo por última vez, llegan Pinkerton y Sharpless. Butterfly extiende su brazo hacia el niño y muere. Pinkerton cae de rodillas a su lado. Sharpless coge al pequeño y lo abraza.

 

 

 

 

 

 

 

EL AUTOR Y LA OBRA

EL AUTOR

La pujante personalidad creativa de Giacomo Puccini (1858-1924), en la que se combina un incuestionable sentido dramático y una feliz asimilación de las diversas corrientes estéticas surgidas en el cambio de siglo, le permitió evitar el estancamiento en los turbulentos y populares ambientes veristas que afectara a los músicos italianos de su generación, como Leoncavallo o Mascagni. Partiendo de tal corriente y adoptando algunos de sus recursos, como la ubicación contemporánea o el gran aliento sentimental, es capaz de extraer consecuencias del abrumador legado verdiano y de los grandes cambios para convertirse en autor de obras maestras que se ganaron tanto el favor del público como el respeto y la admiración de los grandes compositores del siglo XX, incluyendo a los renovadores; baste recordar a Mahler, Ravel o Schönberg. Ya en una de las páginas de La Bohème Puccini escribió “¡Contra todo y contra todos, componer óperas con melodías!”, y ese afán por una expresividad melódica, que se ajustara en todo momento a la amplia gama emotiva de sus personajes y al devenir de la acción, constituye una de sus señales distintivas, desde las matizadas atmósferas de la ya citada, a la retórica pasional de Tosca, el refinado exotismo de  Madama Burttefly, el amargo realismo de Il Tabarro, la agilidad de Gianni Schichi o la opulencia tímbrica de Turandot.

LA OBRA

Toscay Madama Butterfly, desembocan en el mismo trágico final, el suicidio de la protagonista;  coincidencia argumental de dos óperas que ocupan un lugar consecutivo en el catálogo de Puccini –cuatro años transcurren entre sus dos estrenos, acaecidos en 1900 y 1904 respectivamente. -, y que sin embargo no hace sino dar cuenta del enorme afán de renovación estilística que guió su trayectoria creativa. Nada más alejado de los espectaculares y contrastantes recursos dramáticos, con marcados rasgos veristas, de Tosca que la delicada intimidad en la que se desenvuelve la sencilla historia de Cio-Cio-San, la muchacha japonesa enamorada de un teniente de la marina norteamericana. Madama Butterfly se desarrolla en un mundo de jardines, geishas y dignatarios donde, en torno a los pequeños acontecimientos cotidianos, surgen una multiplicidad de acentos sentimentales que progresivamente perfilan un auténtico proceso de profundización psicológica de la protagonista. El candor e ingenuidad adolescente de Cio-Cio-San adquirirá una fuerte resonancia trágica cuando, ya consciente del abandono de Pinkerton, acabe con su propia vida. La ambientación exótica despierta la riqueza tímbrica de Puccini, con cantos auténticos japoneses, para recrear ese “espacio otro”, de modo paralelo a como lo habían hecho los pintores impresionistas unas décadas antes, atraídos por las novedades visuales de las estampas japonesas.

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