En una sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe con bastante público, el vídeo de Antena 3 proyectado, referente al programa de acogida que realiza desde hace más de 17 años en Ucrania, la Asociación aragonesa “Ayuda a la Infancia”, fue bastante elocuente y suficiente, como para emocionar a muchos de los que a ella asistimos.

Bueno, el vídeo y, las explicaciones e información que dieron sobre la Asociación, tanto Eduardo, su presidente, como Agustín y sus dos hijas, que tienen a  niños ucranios en acogida y que en propias palabras de los cuatro, les profesan una adoración, como si de hijos propios se tratara.

Se podrían destacar muchos titulares de la charla de ayer, pero creo sinceramente que la palabra SOLIDARIDAD, con todo lo que ella representa, sería muy adecuada en este caso, porque como pudimos comprobar, siguen existiendo personas y asociaciones, que con su esfuerzo personal y porque no decirlo económico, se dedican  a dar “un poco” de lo que les “sobra, yo diría que un mucho,  de lo que tienen, para hacer felices durante unos días, a unos niños huérfanos, que sobre todo necesitan, unas personas a su lado, que las protejan y las quieran. Digo sobre todo y por encima de todo, porque es que además, esos niños, se encuentran en unas condiciones lamentables, en unos orfanatos, que debido a la escasez económica, están  faltos de las condiciones necesarias para que puedan desarrollar su vida, en unas mínimas condiciones de familiaridad, comida adecuada y ambiente, que les permita desarrollar su personalidad, adecuadamente.

Tomamos muchas notas puntuales sobre lo mucho que se nos contó, pero  queremos destacar que ahora sabemos de primera mano, que después del accidente de Chernóbil, la penosidad con la que han vivido niños y adultos durante décadas, en un mundo del que seguimos presumiendo, que es el primer mundo, es más propio de siglos anteriores, que del actual.

Nos seguimos quejando y con razón de que vivimos en un mundo injusto y desigual, en el que siguen existiendo muchas sinrazones y concretamente en Kiev, capital de Ucrania, podemos ver, que mientras esos niños no tienen alimentos de primera necesidad para echarse a la boca, a las tres de la mañana, si tienes poder adquisitivo,  puedes llenar tu estómago a base  de caviar y de champan. Eso por supuesto es muy cierto, pero también lo es, que en la España actual, a pesar de la grave crisis económica que asola a muchas familias, mientras nuestros hijos comen cuatro veces al día, van a colegios bien equipados y con profesores de alto nivel; los atienden médicos bien preparados y formados…, esos niños ucranios, a los que nos referimos, viven en orfanatos donde se van a cama tomando una sopa tibia que tiene más de agua que de sopa; no pueden asistir durante varios meses al colegio, por falta de dinero para pagar la calefacción o comprobamos, como en algún hospital de la capital, más del 80% de los niños ingresados, aún sigue padeciendo cáncer por vivir en zonas sin descontaminar de la radiación, que sigue emanando de la tierra y de sus aguas,  a causa de la referida  tragedia de la central nuclear de Chernóbil.

Aún tenemos tiempo para ayudar a estos niños, puedes hacerte socio colaborador, se puede comprar lotería de la Asociación y como no, puedes rellenar el boletín de acogida y traerte estas Navidades un niño a tu casa, para hacer feliz durante unos días, a unos “cariñosos personajillos” que sobre todo y ante todo, necesitan un poco de cariño de nuestra parte.

 

Lourdes Lanau y Miguel Ángel García

Ayuntamiento de AínsaSobrarbe