Cultura / Sociedad

Inauguración del Ciclo de Órgano de Torreciudad

Torreciudad (Huesca), 4.- El viernes 3 de agosto se inauguró la 18ª edición del Ciclo Internacional de Órgano de Torreciudad con la actuación del organista Daniel Oyarzábal y el violoncelista Josetxu Obregón. Asistió el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Humberto Vadillo, y entre el público presente se encontraban algunos organistas de Zaragoza y Bilbao. Las actuaciones del ciclo se unen al Festival “Clásicos en la Frontera” de la Ribagorza, y en ellas colabora el Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón.

El programa ofrecido por los jóvenes músicos vascos incluyó algunas de las obras más famosas del repertorio para gran órgano de todos los tiempos. La potencia sonora y virtuosística de las piezas para órgano solo, contrastaron con el lirismo del resto del programa, en el que el cello aportó un toque de serena meditación y fue capaz de “llenar” con su sonido el interior del templo.

Oyarzábal dominó el instrumento y se recreó en sus solos: el “Carrillón de Westminster” de Vierné, en el que hizo un guiño al público haciendo sonar las campanas, la popularísima “Toccata” de Widor o el final de la “Sonata en Re Mayor” de Guilmant fueron momentos de gran fuerza expresiva en los que cambiaron continuamente de color los más de 4.000 tubos del órgano de Torreciudad. Por su parte, el virtuosismo de Obregón se dejó sentir en la “Suite nº 1 en Sol Mayor” de Bach, seguramente la más conocida de las seis suites y quizá la pieza más importante que se ha escrito en la historia del violoncello.

El público disfrutó especialmente con las obras a dúo, entre las que destacaron dos piezas de Manuel de Falla: la “Melodía”, su primera obra escrita en la adolescencia, de carácter romántico anterior al nacionalismo típico de toda su producción artística posterior, y la “Nana”, que refleja ya netamente su estilo propio.

El punto culminante del concierto llegó con la "Elegía" de Fauré, escrita originariamente para cello y orquesta. Habitualmente se interpreta con acompañamiento de piano, pero el órgano, como gran instrumento sinfónico, le aportó ese toque tan cercano a la versión orquestal original. Hubo un formidable diálogo sonoro entre ambos instrumentos, que competían por el color, la fuerza y el virtuosismo. El resultado, muy comentado al término de la actuación, una interpretación maestra.

Cerró el concierto “Vocalise” de Rachmaninov, así llamada porque esta canción no tiene texto y el cantante puede elegir la vocal que desee para cantarla. Es probablemente la obra más popular de su autor y una de las canciones que más se ha transcrito para otros instrumentos, conjuntos instrumentales y orquesta a partir del original para voz y piano. El propio compositor la adaptó para cello y piano.

Los artistas valoraron muy positivamente la biblioteca musical del santuario y la acogida del público, y en su recorrido por la zona quedaron impactados por el entorno natural que ofrece el Altoaragón.

La próxima actuación tendrá lugar el viernes 10 de agosto a las 19:00 h. y tendrá como intérprete al joven organista francés Thomas Ospital, titular de la iglesia de Saint Vincent de Ciboure y cotitular de la Iglesia de Nôtre Dame des Vertus d’Aubervilliers. Ofrecerá un programa con obras de Bach, Mendelssohn, Schumann, Franck, Vierne, Messiaen y Duruflé.

 

Nota y foto: Oficina de comunicación del Santuario de Torreciudad