Sociedad / Religión

Familias jóvenes presentan 21 bebés a la Virgen de Torreciudad

Torreciudad (Huesca), 19.- El domingo posterior a la solemnidad de la Asunción de la Virgen se celebra la festividad de la Virgen de Torreciudad, en la que revive una de las tradiciones más entrañables de esta devoción mariana altoaragonesa: el pesaje y presentación de niños recién nacidos a Nuestra Señora. El protagonismo de las familias cristianas a lo largo de casi diez siglos de historia ha caracterizado Torreciudad desde su origen, cuando los vecinos de la zona alzaron y custodiaron la ermita en honor a la Virgen y difundían su devoción por los alrededores.

Este año acudieron al encuentro festivo familias procedentes de varias ciudades españolas: Barcelona, Madrid, Bilbao, Valladolid, Valencia… El Altoaragón estuvo representado con 4 bebés de Barbastro, 1 de Artasona, 1 de Ubiergo y 1 de Capella. En total 21 bebés, 14 niños y 7 niñas, cuya edad oscilaba entre las cuatro semanas de vida de Almudena, de Madrid, hasta el año de Rodrigo, de Barbastro. Familiares, veraneantes de la zona y habitantes de las poblaciones próximas al santuario formaron un público alegre y festivo que acompañó a los padres en los distintos actos.

La jornada comenzó a las 11:00 h. de la mañana con una misa celebrada por el rector del santuario, D. Javier de Mora-Figueroa, durante la cual cantó la soprano barbastrense Ruth Reparaz. Al dar la bienvenida a las familias participantes, el rector recordó la peregrinación en acción de gracias a la antigua ermita de Torreciudad de los padres de san Josemaría Escrivá por la curación de su hijo. En su homilía destacó que “la Virgen es Reina de las Familias, como la llamamos en la letanía del Rosario. Y en este lugar durante siglos las familias han acudido a Ella para pedir su protección y agradecer sus favores. Vosotros sois la continuidad de esa tradición que es muy importante mantener”.

A continuación los asistentes se encaminaron en romería hacia la ermita por el sendero de los Dolores y Gozos de San José. En el recorrido rezaron el Rosario acompañando a la imagen peregrina de la Virgen colocada sobre unas andas de madera y adornada con flores. Varios de ellos llevaban vistosos trajes regionales aragoneses. Al llegar tuvo lugar el tradicional Canto de los Gozos de la Virgen de Torreciudad y una ofrenda de productos del campo. El rector leyó la oración de ofrecimiento de los niños a Santa María en solicitud de amparo y protección.

En una antigua balanza forjada en hierro y colocada bajo uno de los arcos del porche fueron colocados los niños para realizar la ofrenda de las familias a Nuestra Señora. Los padres introducen a sus hijos dentro de un canasto de mimbre, colocado en uno de los brazos de la balanza, mientras en el otro igualan el peso de la criatura poniendo trigo y aceite, según la costumbre, o productos de sus lugares de origen, como optaron por hacer la gran mayoría: tomate rosa de Barbastro, aceitunas del valle del Cinca, aceite de Artasona, jamón de Teruel, vino de la Ribera del Duero, sandías y melones de la huerta de Zaragoza, embutidos aragoneses… Antes estos alimentos se destinaban a la manutención del santero o la santera de la ermita y su familia, ahora se distribuye entre algunas entidades benéficas. Tras al pesaje de los bebés, se entregó a los padres un recordatorio impreso con la fecha del ofrecimiento y una medalla de la Virgen de Torreciudad, y se les pidió un correo electrónico para enviarles las fotografías del acto.

Para muchas familias fue su primera experiencia, como los Durán Schwab, de Artasona, que ofrecieron a su segundo hijo Antonio Federico y equilibraron el peso con aceite de oliva cosechero de su pueblo. O los Riquelme Fernández-Crehuet: “nos hacía muchísima ilusión presentar a Ricardo a la Virgen –dice Ana, su madre-, ha sido muy gracioso ponerlo en la balanza, te emocionas”. Otras ya eran veteranas en esto del pesaje, como los Martínez Echevarría: “Ofrecer un hijo a la Virgen es una tradición muy bonita, merece la pena seguirla –comenta Arancha, la madre de la benjamina de los bebés, la pequeña Almudena- . “Los hermanos y los abuelos lo viven con gran interés -añade su marido José Mª-, y lo que nos mueve es poner a los hijos bajo el manto de la Virgen”.

Uno de los momentos más emotivos fue el pesaje de Nicolás, el sexto hijo de la familia Luque Vericat, de Barcelona: “nos casamos aquí en la propia ermita, y hemos venido a pesar a todos nuestros hijos” comenta su madre. “Con cada uno ha sido diferente, y buscamos sobre todo que la Virgen les proteja en la vida”, dijo su marido Alejandro.

Esta fue también la fiesta de los gemelos, porque fueron presentados Máximo y Ana, de Barcelona, y Adriano y Julio, de Barbastro. Otro detalle simpático lo ofreció la familia Zanui Montoliu, que aunque es de Barcelona trajo al pequeño Rodrigo vestido con un traje típico aragonés: “es que por circunstancias nació en Barbastro, pero hemos querido hacer honor a su lugar de nacimiento”.

Los actos concluyeron con otra antigua costumbre muy esperada por el público: el reparto de “La Caridad”, raciones de torta elaborada en el horno de Secastilla, y vino para celebrar la fiesta. Al tradicional caldo obtenido de la “Viña de la Virgen”, situada también en Secastilla, se añadió otro traído desde Capella y regalado por el bodeguero. La jornada terminó con varias jotas aragonesas y canciones dedicadas a la Virgen entonadas por los asistentes.

 

Nota y fotos de la Oficina de Información del Santuario de Torreciudad

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