La Institución Fernando el Católico (C.S.I.C.) acaba de publicar este trabajo de documentación, de Natividad Arias Contreras, dentro de su colección Fuentes Históricas Aragonesas (nº 65). A continuación reproducimos parte de la Introducción del mismo.

 

Archivo de Aínsa

Colección de privilegios, escrituras y otros documentos

(1245-1753)

INTRODUCCIÓN

En una carta escrita a Menéndez Pidal con fecha 1 de noviembre de 1907, Navarro Tomás le comunicaba a su maestro que, desde Boltaña, donde se había encontrado con que el archivo del Ayuntamiento había sido quemado en las guerras carlistas, había bajado a Aínsa, donde “si que he encontrado pergaminos abundantes en el municipio y en la iglesia; en el primer sitio, habrá unos 50; el más viejo del año 1261, pero en latín; en aragonés los tienen del siglo XIV y sucesivos. Los de la parroquia que ascienden a más de ciento son más modernos que aquellos” (1)

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En la iglesia parroquial de Santa María de Aínsa se encuentra depositada la colección que este trabajo documental pretende dar a conocer, gracias al permiso concedido para su estudio por D. Ángel Castillo, cura párroco de la iglesia, y la inestimable ayuda de la Institución Fernando el Católico, sin cuyo apoyo no hubiera sido posible este estudio.

El oscense Manuel Abad y Lasierra, Ricardo del Arco y Garay, José María Lacarra, Antonio Durán o Achel Conte son algunos de los relevantes autores que han recogido parte de los documentos más importantes de esta colección en algunas de sus obras, pero la totalidad de la misma, preciada para el estudio de la historia de esta villa del Sobrarbe, no ha sido editada hasta la fecha. Hemos querido por ello ofrecer una lectura que presente una imagen de la villa durante los siglos XIII al XVI, pues en estos textos encontramos fiel reflejo de la relación de Aínsa con un entorno no siempre cercano, en forma de pleitos que llegan a interesar a otras poblaciones del Pirineo como Bielsa o Graus, concesiones, renovaciones y extensiones de privilegios reales, cláusulas testamentarias, derechos de pontazgo, de patronato, fundaciones de capellanías, venta de censales, reclamaciones... El amplio espectro temático nos permite entrever las posibilidades de estudio de esta fuente que nos acerca al día a día de esta población pirenaica.

Y no puede faltar en esta introducción el agradecimiento a quién copio la documentación original en 1925, el sacedote D. Ambrosio Sanz Lavilla, más conocido por su labor posterior, cuándo, ya canónigo de la catedral de Barbastro, emprendió la tarea de reorganizar el archivo diocesano, maltrecho por los avatares de la guerra, acabando su labor en 1945.